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No todo el mundo vale para ser jefe.En mi trabajo me relaciono directa o indirectamente con personas de distintas empresas y departamentos, y siempre acabas encontrando un tipo de personaje que en cuanto le dan un cargo de responsabilidad con subordinados, enloquece.

Generalmente es gente poco competente, y en el fondo lo sabe,y como lo sabe trata de echar sus miserias sobre el personal que tiene a su cargo para tapar su ineptitud.Se les sube el "poder" a la cabeza y da igual que sea directivo en una gran multinacional (más raro) que encargado de tienda local (más común curiosamente).El efecto es el mismo en estas personas.

Tienden a creerse por encima del bien y del mal, y todo lo que dicen va a misa (o eso creen), se consideran imprescindibles y que sin su grandiosa presencia la empresa va a pique,y suelen humillar y saturar a sus trabajadores, lo que a más de uno le cuesta una baja por depresión. Nunca tienen la culpa de nada, siempre son los demás o las circunstancias del momento.Y con sus superiores son serviles (o sea, pelotas) porque se saben -o eso piensan- inferiores en su imaginaria y absurda escala personal.Tambien es curioso que no suelen tener vida propia y su vida es su trabajo (por eso no ven más allá de él).

Pensad un poquito  y seguro que conoceis a alguien que cumpla estos rasgos..¿o no? siempre hay alguien asi, por desgracia.

Rechazo totalmente este tipo de comportamientos.Todo trabajo merece un respeto,desde el superejecutivo o cirujano, hasta la persona que limpia su oficina de noche para que pueda hacer su labor al dia siguiente en perfecto estado.Unos tienen unas funciones y otros, otras; pero todas son igual de importantes.Y que nadie se olvide que ninguna persona es imprescindible.A veces nos viene bien recordarlo para tener los pies en el suelo.