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Ya lo decía Einstein ;-) Al final todo es relativo, depende del día, del momento, del resto de circunstacias que acompañen tu vida, del humor que tengas...que le des importancia a las cosas o no, y cuánta le das.

Cuando no tienes nada más en qué pensar, una pequeña "tontería"(una discusión con un familiar o amigo, un contratiempo en el trabajo,una bronca recibida...) parece un obstáculo insalvable,nos enfadamos y nos obcecamos,y lo vemos todo negro e imposible.Ese mismo problemazo, al día siguiente , o en otro momento, nos parece una estupidez  y nos decimos "¿para qué me habré preocuado o disgustado tanto por eso?

Sobre todo, cuando de repente surge algo mucho más serio y grave de verdad.Cuando tenemos un PROBLEMA de verdad.Aprendemos a mirar con perspectiva y relativizar...¿en que me preocupo de verdad?¿en qué gasto mis energias? Aprendemos a dar la importancia justa a las cosas, y por qué debemos preocuparnos de verdad.Lo triste es que cuando pasan estas circunstancias dificiles, enseguida volvemos a los malos hábitos, y a sobrevalorar las chorradas, en las que malgastar de nuevo nuestras energias (de verdad que malgastan la mente sin necesidad!!).

Deberíamos tener un post-it mental que nos recordara esos momentos, lo importante de la vida, para dejar de dar bombo a lo trivial.Hablando se entiende la gente, y compartiendolo con alguien, quizás no lo veas tan oscuro.Dos ojos ven más que uno.Y si no, cuenta hasta 10 y respira..ya puedes empezar a pensar con claridad.

"Si un problema tiene solución, ¿para qué preocuparse? ...y si no lo tiene ¿para qué preocuparse?"