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Hoy he recibido una cura de humildad en la piscina.Pensaba que nadaba de cine, me puse en la calle rápida para arrasar, y al ratillo entra una chica que parece una anguila y me dobla unas cuantas veces, y al rato un chico que parece Michael Phelps, y casi me echa a la calle de al lado...todo mi gozo en un pozo, casi dejo los higadillos en el agua para nada, bueno si, para que se me bajara la tonteria...;-P

Esto me lleva a tener más ganas de nadar, de perfeccionar mi técnica, y llegar a nadar como ellos, o al menos intentarlo.De hecho aguanté la hora nadando mejor que otros días, en los que no tenía estos referentes al lado, y no podía "competir" con ellos.

A veces este tipo de cosas vienen bien.Como tengamos una racha buena, de éxitos (micro-éxitos más bien) tendemos a bajar la guardia, a relajarnos y pensar que las cosas a partir de ese momento van a venir rodadas...pero no es asi.Y es bueno tener estos contratiempos a veces, porque hacen que empieces de nuevo, que te replantees tu estrategia vital, con más motivación incluso, y más ilusión, para superarnos.

Es bueno salir de la zona de confort, los retos y los cambios pueden ser muy motivadores, y conseguirlos mucho más...una gran satisfacción.Si no tienes estos tropezones de gente que lo hace mejor que tu, no tienes referentes a seguir para mejorar, y te acabas estancando...lo que lleva a la frustración.Por tanto...bienvenidos sean los Phelps!