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Viendo programas como Masterchef, Top Chef y similares, se da el curioso fenómeno de algún concursante que percibe la realidad de lo ocurrido muy diferente a como es.Con la ventaja (o no) de que en estos casos hay una cámara chivata que nos dice lo que ha ocurrido de verdad y lo que los demás ven claramente y esa persona niega.

Hoy hubo un concursante que la fastidió con todo el equipo, nunca mejor dicho,como capitán se equivocó en sus decisiones, puso a todo su grupo en contra porque no supo dar las directices correctas para hacer su trabajo y el caos se apoderó de la prueba, quedando sin terminar el trabajo (de 50 raciones, quedaron 30 sin servir).Y sin embargo, él defiende a capa y espada que la culpa fue de todos,su percepción es que estuvo al pie del cañón en todo momento y no dudó de que su actuación fue la correcta cuando todos le decían lo contrario.

No se qué opinará cuando vea la emisión del programa, cuando vea que se escondió en los momentos decisivos, que cambió de idea mil veces sobre la receta, confundiendo a sus compañeros.Y más.

Acabas dándote cuenta de que en la vida diaria ocurre lo mismo y no nos percatamos de lo que en realidad sucede y nos creamos nuestra propia película, la que más nos conviene por supuesto, pensamos que lo que hacemos es lo correcto y no reconoceremos que nos equivocamos hasta que no hay más remedio.Pero en la vida real no hay cámaras que graben la repetición de la jugada y nos revelen nuestros defectos.Son los demás los que nos pueden indicar en qué estamos fallando.Pero no siempre sienta bien,ofende...

Quizás deberíamos hacer más caso a las opiniones y críticas (siempre constructivas) de los demás, para seguir aprendiendo y evolucionando.No se, es una idea.