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Asumámoslo, a todos nos cuesta aceptar que nos equivocamos...quizás por las circunstacias que vivimos de pequeños y la educación que recibimos que censuraba la culpa y juzgaba duramente cualquier error que cometías (al culpable unos azotes, la religión también hacía mucho por el complejo de culpa), se tiende a echar la culpa a los demás, uno nunca tiene la culpa de nada por miedo a las consecuencias que pueda acarrear, siempre son los demás, las circunstancias, que la luna pasaba por Júpiter, por nuestra causa?? nooo...bueno, eso si, si las consecuencias eran buenas, erámos los primeros en sacar pecho... 

Somos cabezones, y en la mayoría de las ocasiones intentamos imponer nuestra razón sobre la de los demás, porque según nosotros, es la correcta.O eso creemos.Pero no siempre es así, y aunque sea tenemos que hacérsela ver a los demás de la manera adecuada.

Con las técnicas y estudios pedagógicos de hoy en día, la educación ha mejorado mucho en ese aspecto,a los más pequeños se les educa más democráticamente con menos miedos, para que no escondan nada y asuman las consecuencias de sus actos porque de ello sacarán una lección, y sin esa amenaza de un castigo prometedor si confiesan su "pecado".

El error no es algo tan grave, de todo se aprende en esta vida, de hecho se aprende más de los errores que de los aciertos.El problema viene cuando no queremos verlo como una lección.Al principio cuesta asumirlo y superarlo (dependiendo también del tamaño del error,claro está, todo tiene sus tiempos), pero no deberíamos tener tanto miedo a reconocer que te has equivocado en algo..todo el mundo se equivoca.Al fin y al cabo,al que más le acaba pesando es a uno mismo.Y si las grandes mentes no hubieran cometido errores, no se habrían producido muchos de los grandes descubrimientos de la ciencia.