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No me vuelvo a quejar de la programación de la TV...es maravillosa, cuando no tienes ninguna programación.Tres días sin televisión.¡Qué dependencia de las cosas! Esta claro que no valoras algo hasta que lo pierdes...y pasa con todo.Lo de la televisión es un ejemplo tonto, pero tan válido como otro cualquiera.

Tenemos todo tan al alcance de la mano, cada día alzamos el brazo y tenemos luz, agua, comida, una peli, unos zapatos, un amor...etc...pero un día falta y no sabemos vivir sin ello.Bueno, exagero, sí sabemos, porque el ser humano por suerte o por desgracia se acostumbra a todo y tiene una capacidad de adaptación asombrosa, mejor de lo que nos imaginamos.Pero pasamos malos ratos....

Solo cuando nos falta algo, tomamos conciencia de su valor y su importancia en nuestra vida.De vez en cuando, la vida nos da pequeños "sustitos" en forma de enfermedad, deudas, preferentes, etc...Quizás es el karma que nos manda señales para que no bajemos la guardia y nos vengamos arriba, con soberbia y orgullo.No se.

Afortunadamente, de todo se sale, más tarde o más temprano.Este espacio de tiempo es directamente proporcional a lo que tarde la persona en aceptar su nueva situación.

La rutina diaria hace que no sepamos apreciar en su justa medida todo lo que hay a nuestro alrededor y que no todo el mundo tiene.Será la proximidad de la Navidad o el fin de semana sin tele, que me hace pensar en este tipo de cosas...¡y después dicen que la tele no hace pensar!! su ausencia, os aseguro que si.